Chicos, dejadles. Dejadnos.

Esto no es un Madrid-Barça. No tiene que ver con si adoras a Ronaldo o a Messi. Esto no es un sí o un no, una discusión entre lo bueno y lo malo. Hay muchos más equipos y jugadores. Hay otros deportes e infinitas actividades diferentes. Y combinaciones de ellas. Y matices, curvas, entonaciones.

Nos están enredando desde arriba y sólo somos peones sin acceso a la información sincera, con acceso limitado y estorbado a la educación. Esto no va de himnos coreados por la afición contra el contrario ni de si mi camiseta de colores es más bonita que la tuya. No va de contrarios y no tiene gracia. Tal vez alguna vez la tuvo, pero ya no.

Me llamaréis pesimista pero pinta muy feo cuando ves lo que está pasando por las calles estos últimos días. Siempre pensé que no lo era. En este caso lo digo porque el pique de gallos se les está yendo de las manos. Porque estoy muy asustada y también muy triste. Todo esto es cada vez más una pelea de machitos, de machotes y machotas, y eso es lo último que nos hace falta. Teníamos que construir y estamos destruyendo, insultando, amenazando... ¿Qué es eso de la mano dura? ¿Es esa la forma de responder a las diferencias? ¿Las vidas de tanta gente dependiendo de sus estrategias, sus patadas bajo la mesa, sus apoyos internacionales y bancarios? ¡Que se batan en duelo los cabecillas como en el Combate de los Treinta y que nos dejen en paz! Dejadles. Están peleando por sus dineros, sus poderes, sus hombrías... No quiero pelear por ellos. No me gustaría que ningún amigo mío quisiera hacerlo y no puedo entender que ningún vecino lo esté deseando. Espero que no estén tan desesperados o tan ofuscados para ejercer las violencias en apoyo a los egoístas y criminales que nos gobiernan.

Hasta hace unos días yo estaba preocupada con el descontrol urbano, económico y social que provoca un turismo sin control. Preocupada por los precios de los alquileres que no voy a poder pagar. Preocupada por la corrupción que sustenta la mafia que nos gobierna. Preocupada por la creciente destrucción del medio en que vivimos. Preocupada por la histórica opresión de género que no nos abandona, apuntalada por la promoción de mecanismos machistas... Pues ya no me preocupa nada de eso. Me preocupa que después de azuzados salten los perros de caza y el dolor se derrame por las rendijas. Y bueno, corrijo, me siguen preocupando esos dos cojones, que al parecer estamos condenadas a padecer mientras gobiernan el mundo, nuestro mundo y nuestras vidas.

Apartaos machotes, violentos, prepotentes. Dejadnos mover ficha a nosotras. Sólo queremos un poco de paz. Un poco de tranquilidad y alegría. Y un poco de amor.

Opinión: 
De momento, nada.
Artículo
Castellano
10 de Septiembre de 2017

Comenta, sugiere, critica...

CAPTCHA
Responde correctamente como persona humana. Los robots no saben :-)
6 + 0 =