
Cuando cierro los ojos, tumbada en la cama bajo el edredón, empiezo a tocarme y me imagino con tremendo detalle lo que pasa con nuestros cuerpos. Siento el roce, el calor, el aroma... Llegando al clímax siento que es casi perfecto, y desfallezco. Cuando recobro ligeramente el sentido pienso: lo que falla, lo que no soy capaz de reproducir, lo que falta en esas historias que me invento es el peso, esos quilos chocando rítmicamente sobre mí, esos quilos con los que yo golpeo.
Opinión:
Texto
Castellano
10 de Abril de 2019
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