Recuerdo y no pasa nada

Me siento en la terraza del bar del pueblo, del final del pueblo que da al campo, y no pasa nada.

No se oye un alma. Una muy leve brisa mueve los almendros y la calle (¿el pueblo?) está desierta desde mi silla del bar cerrado. En mis tiempos llegan a dejar las sillas y mesas fuera con el bar cerrado y hay ostias por llevárselas para venderlas en el pueblo de al lado. Nada y todo tiene sentido.

Recuerdo cuando tomé LSD en la ciudad y después de los colores, la música, las prisas, los sudores y las lágrimas todo y nada tenía sentido.

Recuerdo cuando mi móvil dejó de tener whatsapp porque también se hacía mayor, incluso más rápido que yo como pasa con las mascotas, y todos los ¿amigos? y conocidos dejaron de hablarme. Y si me encontraban por la calle me respondían con escusas a preguntas que no había hecho.

Recuerdo cuando llegué al pueblo, después del accidente que me separó de quien quería. Allí no conocía a nadie y sonreía. Me preguntaban que por qué y respondía que accidente, whatsapp, LSD y no entendían nada. Y no pasa nada. Ni gente ni ruidos ni sentido. Sólo una leve brisa sobre los almendros del final del pueblo en esta tarde de domingo de principios del otoño.

El abuelo Cebolleta
Green fried tomatoes
Cualquier lugar - Eskorbuto

Opinión: 
De momento, nada.
Texto
Castellano
22 de Abril de 2019

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